El 14 de mayo de 2026, en Madrid se vivió una noche de metalcore internacional con Headwreck, Greyhaven, KNOSIS y PALEDUSK.
Antes del turno de PALEDUSK, la sala ya había pasado por dos propuestas muy distintas, pero todavía quedaba una de las actuaciones que más curiosidad despertaba entre buena parte del público: KNOSIS, el proyecto liderado por Ryo Kinoshita.
Mientras el equipo técnico terminaba los últimos ajustes en el escenario, por los altavoces sonaba la mítica sintonía de la Wii («Mii Channel Theme») que acompañaba esos minutos previos entre sonrisas y ganas de ver a Ryo de cerca.

Para muchos, su nombre seguía unido a una etapa importante del metalcore japonés por sus años al frente de Crystal Lake. KNOSIS, sin embargo, no venía a funcionar como una mirada atrás. Desde que Ryo anunció el proyecto en 2022 con aquella frase de «Know that you know nothing about me«, la banda ha construido un sonido más seco, oscuro y frontal, con una carga personal muy marcada.
KNOSIS salió al escenario con los primeros acordes de «Gen Shinmon«.
Ryo apareció saludando en español:
«¿Cómo estáis, Madrid?»
Los breakdowns llegaron pronto, el sonido tenía tal nivel de perfección que casi sonaba como la versión de estudio y cada corte caía con precisión. Ryo se movía de un lado a otro, acercándose al borde del escenario para estar cerca del público desde el primer momento.

En «Seisai«, el ambiente cambió: Parte del público pasó del headbanging al baile casi sin transición, siguiendo el ritmo con los brazos.
Ryo se dirigió al público en inglés:
«How do you feel, Madrid?«
La respuesta a su pregunta fue un salto desde las primeras filas, consiguiendo mover al resto de la sala. Brazos arriba, la pista cada vez más animada y KNOSIS mezclando breakdowns pesados con melodías que por momentos parecían sacadas de un club de electrónica.
La intro de «Imioni» comenzó avisando con un “Watch me raise hell, the Devil don’t need no crystal“. Bastaron solo unos segundos de tensión para poner todas las miradas en Ryo que iba señalando a todo el mundo en la pista mientras repetía la parte más emblemática de la canción con un especial añadido:
«What do you want? What do you want, MADRID?«
Lo fue lanzando hacia distintas zonas del público, como si quisiera que la respuesta creciera antes de que banda y sala entrasen todos a la vez.
En «Kamigurai» el set pasó a una parte más marcada por los gestos de Ryo, como si fuera un líder dando órdenes a su ejército.
Saltos, movimientos de brazos y cambios de ritmo que el público intentaba seguir desde la pista mientras la banda encajaba cada corte con precisión.

El último scream rodeó toda la sala con fuerza antes de que Ryo soltara un «muchas gracias» para cerrar la canción.
Desde la pista, los fans empezaron a corear su nombre como si fuese un partido de fútbol:
«RYO, RYO, RYO!»
La música se paró. Las luces se atenuaron.
Ryo esperó unos segundos, y con una sonrisa preguntó: «¿cómo estás?» en español.
Después cambió al inglés y pidió abrir la pista: Lo que iba a empezar como un mosh pit acabó en un épico wall of death.
Empezó «Kushizashi» y los dos lados que se habían formado siguiendo las órdenes de Ryo chocaron en mitad de la sala. En un espacio como Revi Live, ese tipo de momento se vive muy de cerca: la distancia entre el escenario y la pista es mínima, y desde nuestra posición acabamos dentro de la misma escena que el público y la banda.

Fue uno de esos momentos que todo concierto de metal necesita: la sala abierta en dos, Ryo dirigiendo desde el escenario y el golpe final haciendo que ambos lados se encontraran en el centro.
Antes de «Dokunuma«, Ryo habló un poco más con el público. Comentó que era genial estar allí como banda invitada de otro grupo japonés y presentó la canción jugando con la palabra «doku», veneno en japonés. Dijo que era una buena ocasión para tocarla y que, si alguien se la sabía, ese era el momento de cantarla.
¡Y tanto que se notó que la gente la conocía!
En el estribillo, el «tonight, tonight» que cantaba Ryo empezó a crecer desde la pista hasta quedar casi en manos del público. No fue solo un coro de fans en las primeras filas: se escuchaba también desde atrás. La respuesta fue tan fuerte que Ryo acabó acercando el micro hacia la sala para que continuaran la canción.
Pero el concierto todavía guardaba uno de sus momentos más fuertes.
Mientras empezaba la intro del siguiente tema, Ryo solo necesitó una frase para hacer reaccionar a la sala:
«EVERYBODY KNOWS this song…«
Era «Fuhai«, la colaboración con Yukina de HANABIE.
La reacción fue inmediata: muchos sacaron el móvil para grabar el momento. En España, HANABIE., KNOSIS y Crystal Lake tienen una relación fuerte con el público del metal japonés tras varios pasos por el país y festivales como Resurrection Fest.
Esa conexión también se notó en Madrid: varias caras reconocieron el tema al instante y, durante unos minutos, parte de ese ambiente de Viveiro se coló en la sala.

Ryo acabó bajando a la pista sin dejar de cantar. Las primeras filas se apartaron para dejarle pasar y enseguida se cerraron a su alrededor, mientras la banda mantenía el tema desde el escenario. A pocos centímetros de la gente, Ryo siguió cantando entre móviles grabando desde muy cerca, saltos y cabezas moviéndose alrededor.
El final se alargó, casi a capella para dar paso a «Yakusai«, que mantuvo la intensidad hasta el cierre.
Ryo volvió a dar las gracias, la banda aguantó el último tramo sin bajar el ritmo y el set terminó después de unos cuarenta minutos. Desde la pista todavía se escuchaban voces coreando su nombre mientras el escenario se cambiaba para dar paso a PALEDUSK.

