Entrevista a kokeshi para R.E.A (Elros Alcarín)
Hay bandas de las que basta con escuchar unas pocas canciones y leer una breve presentación para hacerse una idea rápida de qué tipo de grupo son.
Sin embargo, KOKESHI funciona de otra manera.
Desde su formación en 2017, KOKESHI ha sido descrita a menudo como una banda que fusiona black metal, screamo, shoegaze y una estética cercana al horror. Sin embargo, cuanto más tiempo se dedica a sus canciones, videoclips y expresión visual, más empiezan a aparecer temas que no pueden explicarse únicamente con esas etiquetas. La identidad, la pérdida, las heridas que no desaparecen, los cambios que nos dan forma y la tensión entre el yo que mostramos y el yo que escondemos.
En esta ocasión, antes de su concierto en Madrid como parte de su gira europea, quisimos hablar con KOKESHI desde un ángulo ligeramente distinto.
No sobre géneros ni etiquetas, sino sobre las ideas, imágenes y emociones que parecen dar forma al mundo de KOKESHI.

Después de haber tocado no solo en Japón, sino también en el extranjero, ¿hay algo que hayáis redescubierto sobre el atractivo o las características de vuestra música a través de la reacción del público?
Nana: Al tocar en el extranjero, algo que he vuelto a sentir es que, aunque el idioma no se entienda, el mundo que queremos expresar sí puede transmitirse.
Aunque trabajamos dentro de un género intenso, no hacemos actuaciones ni MCs pensados para animar al público y hacer que el concierto crezca de esa manera. Por eso hay personas que observan en silencio el sonido y la performance, mientras que otras liberan sus emociones en el mosh. Cada persona recibe la obra tal como la siente.
Volví a sentir que el mayor atractivo de nuestros directos es que el público puede experimentar la obra en sí como un espectáculo completo.
En los vídeos y las letras de KOKESHI aparecen espacios cotidianos como dormitorios, casas o cocinas, pero a veces dentro de ellos se esconde una sensación inquietante o extraña. ¿Qué os atrae de lo siniestro que puede existir dentro de lo familiar?
Adel: Creo que la sensación de soledad que se produce al quedar abandonado en un bosque profundo o en plena naturaleza transmite, más que terror, cierta belleza o vacío.
Cuanto más cercano es un lugar a nuestra vida diaria, cuanto más seguro debería parecernos, más miedo sentimos cuando ocurre algo extraño allí.
Debajo de la cama. Un armario ligeramente abierto. Un cuchillo que debería estar en la cocina, pero aparece en un altar. Cuando algo está en un lugar donde no debería estar, sentimos incomodidad.
KOKESHI incorpora ambas formas de expresión dependiendo de la canción.
En la música de KOKESHI se percibe un interés mayor por las personas que están en medio de un proceso de cambio que por quienes ya han encontrado una respuesta. ¿Qué os atrae de ese proceso?
Adel: Creo que está bien que cada oyente tenga su propia historia para cada canción. Hay canciones en las que el sonido parece purificar letras o voces enfermizas, como las fantasías de un loco o de alguien incapaz de integrarse en este planeta o en la sociedad.
Si intentas leer demasiado profundamente el mensaje o entender las canciones de una forma demasiado racional, puedes acabar enfermando, así que ten cuidado.
En el pasado, Nana habló sobre experiencias difíciles, odio y la voluntad de seguir viviendo el presente. ¿Escribir letras es para ti una forma de entender las emociones o una manera de aprender a vivir con ellas?
Nana: Para mí, escribir letras no consiste tanto en entender mis propias emociones, sino en alojar en palabras las emociones y los paisajes que existen dentro de cada obra. Creo que eso hace que la obra pueda sentirse más real.
En las letras suelo expresar distintas emociones negativas vistas desde otros ángulos, o transformar esas emociones en palabras que tienen otro significado. Intento escribir letras que permitan imaginar, a través del sonido, las escenas de la historia de cada obra.
En las letras de KOKESHI aparecen de forma recurrente máscaras, contradicciones internas e identidades que se desmoronan. ¿Creéis que las personas pasan gran parte de su vida buscando su verdadero yo?
Nana: Vivimos en una época llena de objetos e información. Si apartamos la mirada, es fácil perder de vista qué queremos hacer realmente o cuál es nuestra esencia.
Creo que es necesario detenerse una vez durante el camino y comprobar esa esencia enfrentándonos a nosotros mismos, ya sea preguntándonos directamente o mirándonos desde una perspectiva más amplia.
En “Rokudō no Tsuji” aparecen repetidamente temas como la pérdida, el odio, el perdón y la destrucción. Sin embargo, la canción no parece intentar ofrecer una respuesta o una conclusión clara. ¿Os interesan más las preguntas que las respuestas?
Adel: Esa canción ocurre después. Es la historia posterior a una tragedia. Creo que canta de forma frágil aquello que se ha roto, o aquello que uno mismo ha destruido.
Más que si la respuesta o la pregunta son importantes, se trata del cambio emocional de una persona. Las partes expuestas. La ira ardiente que aparece convertida en un vacío frío. La manera en que la expresión cambia en cada escena.

En Occidente, a menudo se habla de las heridas como algo que debe superarse o dejarse atrás. En Japón, en cambio, existe el concepto del kintsugi, donde las grietas se reparan pero sus marcas permanecen como parte de la historia del objeto. Al leer las letras de KOKESHI, sentimos cierta conexión con esa manera de enfrentarse a las cicatrices. ¿Sentís algo cercano a esa idea?
Nana: Creo que no es posible hacer como si las heridas o el dolor del corazón humano no hubieran existido.
Una herida, una vez aparece, si no se repara, empieza a corroerse poco a poco. Esa corrosión puede convertirse en rencor, consumir el propio corazón e incluso invadir otros corazones.
No se trata de negar el sentimiento de rencor, sino de enfrentarse a él. Creo que así puede aceptarse como una parte de uno mismo. Por eso, en mis letras, el sentimiento de rencor aparece de forma natural.
En la música de KOKESHI conviven momentos de una intensidad extrema con otros tan delicados que parecen estar a punto de romperse. Para vosotros, ¿qué relación existe entre esas dos emociones tan opuestas?
Adel: En la filosofía y en la raíz musical de KOKESHI hay un tema muy importante: lo estático y lo dinámico.
A veces eso se transforma y se expresa como destrucción y purificación, vida y muerte, entre otras ideas. Creo que lo ideal sería poder crear canciones observando siempre las cosas también desde el punto de vista opuesto.
En cuanto al sonido, la amplitud entre los sonidos pequeños y los sonidos grandes, los matices y la dinámica, son lo que más cuidamos a la hora de tocar como KOKESHI.
Nana: Los momentos tan delicados que parecen estar a punto de romperse hacen que la escena intensa que llega después se enfatice aún más. Del mismo modo, una frase delicada después de un momento intenso hace que el eco de esa intensidad se expanda.
Creo que esas expresiones opuestas se enriquecen mutuamente.
En la expresión visual de KOKESHI aparecen imágenes recurrentes como el mar, el hilo rojo, cuerpos fragmentados o figuras parecidas a sombras. ¿Hay símbolos o motivos que, incluso sin buscarlos conscientemente, acaban entrando de forma natural en vuestras obras?
Adel: Creo que, incluso sin hacerlo conscientemente, solemos tratar de forma simbólica los lugares donde antes hubo presencia humana, como ruinas, casas abandonadas o ciudades invadidas por bosques profundos.
Por ejemplo, incluso en una canción que tiene la imagen de alguien ahogándose en medio del océano, el visual que creamos puede estar situado en el baño de una casa. Al crear vídeos o fotografías con un contraste distinto respecto al mundo del sonido y la letra, creemos que la canción gana profundidad y un rango expresivo más amplio.
Tal vez lo importante sea no hacer coincidir de forma simple la imagen visual con la imagen sonora.
Incluyendo los vídeos, la parte visual y la expresión en directo, KOKESHI parece tener un mundo que no puede explicarse únicamente a través de la música. ¿Hay emociones o imágenes que sintáis que queréis mostrar antes de explicarlas con palabras?
Nana: Sí. Primero queremos que se sienta el mundo de la obra.
Los videoclips, las portadas de los CDs y los directos no son elementos separados, sino expresiones que forman una sola obra. Para que el público pueda entrar en ese mundo, la música es esencial, por supuesto, pero la información visual también es indispensable.
Por ejemplo, la portada de un CD es una información que se recibe antes incluso de escuchar las canciones. Por eso la cuidamos como una puerta de entrada al mundo de la obra, para que se pueda sentir primero su atmósfera y su historia.

En Europa, la música de KOKESHI suele presentarse como una fusión de black metal, screamo, shoegaze y estética de horror. ¿Creéis que esa descripción representa con precisión a KOKESHI o sentís que solo transmite una parte de la historia?
Adel: Como creamos canciones influenciados por el rock pesado y el metal, creo que esa descripción es precisa.
Además, crecí escuchando canciones infantiles japonesas y kayōkyoku, así que también hay una parte importante de convertir música con raíces locales en algo pesado.
Desde vuestra formación en 2017, habéis compartido escenario con muchos artistas extranjeros y habéis ampliado vuestra actividad fuera de Japón. ¿Habéis sentido diferencias en cómo se recibe KOKESHI según el país o alguna reacción que os haya sorprendido?
Adel: El público japonés suele mirar en silencio, conteniendo la respiración, así que el espacio adquiere una tensión muy alta. En el extranjero, en cambio, tengo la impresión de que el público está emocionado y disfruta del concierto de una manera más abierta.
Los oyentes de los países asiáticos nos recibieron con mucho respeto.
En Europa parece que hay muchas bandas que trabajan con temas de horror, espiritualidad u ocultismo, como nosotros, así que tenemos muchas ganas.
Si alguien descubre a KOKESHI por primera vez en el concierto de Madrid y sale del recinto sin recordar títulos de canciones ni géneros, ¿qué emoción o impresión os gustaría que se llevara de camino a casa?
Adel: Quiero que sienta destrucción y purificación. En origen, más que un grupo que piensa en cosas musicalmente complejas, somos una banda que emite graves pesados para provocar una liberación de dopamina. Me gustaría que pudiéramos ofrecer una salvación del alma a través de un sonido extremadamente oscuro, guitarras ambientales y poesía.
Nana: Quiero que lo vean entregándose a ese mundo sin pensar en nada. Y me gustaría que algo permaneciera en el corazón de quienes lo vean. Ese algo seguirá viviendo dentro de ti y creo que despertará el impulso de querer volver a ver a KOKESHI.

